Belen de cumbres en san atón de cuncieiro
El 19 de diciembre, el Grupo de Montaña “El Estoupo” cumplió con la ya vieja tradición de los grupos de Montaña consistente en colocar en fechas próximas a la navidad el belén de cumbres.
Para
este año habíamos escogido la cimera de la Sierra de Concieiro
y con ese objetivo iniciamos la ruta en Ambasvías. Desde allí
seguimos el antiguo camino Real, también llamado camino de misa, pasando
por diferentes campos y llanos ese día oscurecidos por los madrugadores
nubarrones que no profetizaban nada bueno. Algunos recordaban el viejo refrán
que con mucho acierto dice: “nubló en Concieiro, agua en el caldeiro
“.
Las condiciones atmosféricas, con fuerte viento, nos hicieron desistir de colocar el belén en el Pico Concilleiros, decidiendo finalmente situarlo en el campo de San Antón, donde la recientemente restaurada capilla nos serviría de refugio si al final el mal tiempo nos jugaba una mala pasada.
Concieiro,
que significa sitio de paso, fué un lugar de trasiego de gentes, caminantes
y arrieros que viajaban a través del Camino Real. Hoy, gracias a la labor
investigadora de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Valdés
se sabe que era una parada obligatoria para todo peregrino que realizaba la
ruta, no obstante los actuales la evitan optando por otros itinerarios menos
dificultosos. Todo aquel esplendor que se le supone en otras épocas,
se pretende recuperar gracias al impulso dado por los vecinos de los pueblos
cercanos a las fiestas del 17 de enero y a la de las pascuinas de verano – cuarenta
días después de la pascua - a la que acude un buen número
de caballistas del occidente astur.

Nosotros,
aprovechando la campa que hay delante de la remozada capilla, colocamos el belén,
cantamos los villancicos de rigor y dimos buena cuenta de las empanadas, chorizos,
turrones y rosquillas que los miembros del grupo habían preparado para
la ocasión, todo ello regado profusamente con sidra.
Retomamos
el camino volviendo sobre nuestros pasos en dirección al Campo de Argoma
desde donde pudimos contemplar la extraordinaria vista panorámica de
la rasa costera con la playa de cueva al fondo e iniciamos el descenso camino
de Mouroso, alcanzando poco después la N-634, llegando finalmente al
Restaurante de Canero donde habíamos concertado una comida para los socios,
buena ocasión para la hermandad y sana convivencia, broche de oro de
un buen año montañero.
La
asistencia de socios a la comida resultó excepcional. A los miembros
del grupo que habíamos realizado la ruta se nos unieron otros que por
diversas causas no la habían podido realizar. Excepcional resultó
también la comida que nos fue servida por los propietarios del restaurante.
Departiendo anécdotas transcurrió la comida sin que nos diéramos
cuenta. Alguien comentó que había empezado a llover. El refrán
se había cumplido pero nosotros ya estábamos a cubierto. Sólo
nos quedó agradecer a San Antonio que nos hubiera preservado de la lluvia
que reiteradas veces intentó frustrar un gran día.
GRUPO DE MONTAÑA "EL ESTOUPO" (Fotografías de la ruta)