EL ESTOUPO
EN EL MAZIZO DE LAS UBIÑA
(Fotografías
de la ruta)
Para
domingo 17 de abril el Grupo de Montana " El Estoupo " habia programado
la ascensión al Pico La Carba de Valseco. El fin de semana estuvo precedido
por un nuevo temporal de frío, lluvia y nieve que parecía predecir
una suspensión de la actividad. Este invierno parece que no se decide
a abandonarnos y en sus últimos estertores nos dejó las montañas
cubiertas de nieve dificultando las actividades de los grupos de montaña.
Bien temprano salimos de Luarca en dirección a Tuiza ( Pola de Lena ) con la esperanza de una ansiada mejoría de las condiciones climáticas. Alcanzamos Tuiza de Arriba tomando una desviación en Campomanes por una sinuosa carretera que asciende al Puerto de la Cubilla y nos acerca al macizo de las Ubiñas.
El
Macizo de las Ubiñas constituye tras los Picos de Europa el principal
sistema montañoso de la Cordillera Cantábrica y Tuiza es la llave
de acceso desde la vertiente asturiana. Desde allí, a solo un kilómetro
y medio ( media hora de camino ) se encuentra el controvertido y polémico
refugio de montaña del Meicín que el Gobierno del Principado de
Asturias pretende ampliar con la fuerte oposición de colectivos montañeros,
grupos ecologístas y amantes de la naturaleza en general, al considerarlo
una construcción agresiva en el corazón de este espacio protegido.
Dejamos el autobús en Tuiza de Arriba e iniciamos la marcha por una rampa
de hormigón que enseguida desaparece para convertirse en un estrecho
camino en suave ascenso. A lo largo de la subida atravesamos varias portillas
colocadas para impedir el paso de ganado. Una vez cruzada la última,
siempre bajo los paredones del Tapinón y el Siegalavá a nuestra
izquierda, afrontamos el remonte a la collada del Viso con el Pico Castiello
cual centinela a la derecha. Alcanzar la collada supuso el primer
esfuerzo.La
nieve caida en los días anteriores tapizaba la pradera a modo de película
peligrosamente resbaladiza obligándonos a ascender con tiento. Las vístas
panorámicas del Macizo de las Ubinas colgado sobre la localidad de Tuiza
y el valle del rio Huerna desde el alto de la collada reclamaba un instante
de sosiego para su contemplación. Pasada la collada, la ruta se adentra
en las camperas de la Braña Foxón donde los vestigios de unas
doce cabañas de las que por desgracia solo se conservan dos en bastante
mal estado, denotan sin duda que ésta fué una próspera
braña en otros tiempos.
Mientras el grupo caminaba por las camperas rumbo al alto de la Portiella sobre el valle de Jomezana, el sol mantenía una velada pugna con la niebla en un intento hacer su aparición. De la incertidumbre inicial respecto a la posibilidad de ascender a la cumbre pasamos a una euforia contenida ya que veíamos cada vez mas claro que podíamos hacer cumbre.
Con
buen ánimo ascendimos bordeando la ladera este de la Peña Foxón
hasta que nos encontramos en una vaguada de gran inclinación un gran
nevero que podía dar al traste con nuestra escursión. Darío,
el más joven del grupo se ofreció a explorarlo. El resto, esperabamos
al otro lado del nevero observando atentamente la forma en que lo afrontaba
y esperando su gesto de aprobación. Cuando éste llegó,
reiniciamos la marcha siguiendo sus pasos por la parte en la que se había
acumulado menos nieve. Aunque sin comentarlo, todos sabíamos que el regreso
por ese paso sería más complicado.
Salvado el obstáculo
ya estábamos al pié del Pico. Para ganar su cresta solo nos restaba
una corta pendiente. Una vez en la cumbre, la vista se recrea en la contemplación
de conocidas siluetas. Próximos a nosotros, Peña rueda y los puertos
de
Agüera;
a lo lejos, el Aramo y los valles de Quirós. Las Ubiñas brillantes
del albo manto, con la Peña Cerreos, Peña Ubiña la Grande,
los Castillines, Peña Colines y el Ranchón. Por el otro costado
nos ofrecía un paisaje que no cedía un ápice en su esplendidez,
con la Mesa, la Tesa, La estación de invierno de Pajares...
El disfrute de la contemplación
apasionada dio paso a la ansiada
comida y a un corto pero bien ganado descanso. No obstante, el reloj era testigo
del transcurso inexorable del tiempo y, mal que nos pesara, había de
abandonar el placentero lugar y proseguir la marcha. Aún quedaba cruzar
el nevero y eso preocupaba en sobremanera al alguno.
Cuando
nuevamente afrontamos el nevero, la única y verdadera dificultad de la
ruta, aseguramos cada paso, cruzándolo de uno a uno y con apoyo de las
manos. Después, una vez reagrupados iniciamos el descenso desandando
el camino hasta Tuiza. Sólo hicimos un breve parada en la collada del
Viso para admirar nuevamente el Macizo de las Ubiñas con Tuiza al fondo.
Aquí entendimos al Ilustre Jovellanos que en 1792 escribía haciendo
referencia a Peña Ubiña "... vese desde tierra de Segovia
y desde muy dentro del mar..." Sin duda quedó tan impresionado de
estas montañas que le hicieron exagerar un poco.
Cansados, pero con la satisfación de haber hecho cumbre regresamos a Luarca, no sin antes hacer una parada en la plaza de requejo de Mieres donde se estaba celebrando la cata de la primera cosecha de sidra del año.
GRUPO DE MONTAÑA "EL ESTOUPO" (Fotografías de la ruta)