Camino
de santiago
Fotografías
de la ruta
Estamos
en año Santo Jacobeo y el Grupo de Montaña "El Estoupo"
no podía dejar pasar la ocasión sin acudir a Santiago de Compostela.
Así, el fin de semana del dos y tres de octubre lo dedicamos a realizar
una parte del Camino de Santiago. Como un fin de semana no da para mucho, se
optó, creemos que con acierto, por realizar dos tramos de la ruta denominada
Camino Francés. El primer día de O Cebreiro hasta Triacastela
y el segundo desde el Monte Do Gozo hasta Santiago.
En la ruta jacobea se combina el reto deportivo y el hecho religioso, las antiguas leyendas y milagros con los bellos parajes por los que transcurre, los robles y castaños con monumentos de estilo románico y gótico en los que, con un poco de imaginación, aún resuenan los cascos de los caballos de los templarios y el rezo de los monjes benedictinos. Todo ello hace del camino una experiencia singular.
El sábado
a las 10,30 de la mañana ya nos encontrábamos en el precioso pueblo
de O Cebreiro con un tiempo excelente para caminar. O Cebreiro es uno de los
lugares emblemáticos del camino francés. En este pequeño
pueblo aún sobreviven algunas "pallozas", viviendas de planta
oval ó redonda con cubiertas de paja, donde convivían en perfecta
simbiosis personas y ganado dándose calor mutuamente. Hicimos una breve
visita a la iglesia
de Santa María, de factura prerrománica (S.IX), donde se conservan
y veneran el cáliz y la patena en los que se obró, según
la leyenda, el milagro de la transformación del pan y el vino en cuerpo
y sangre de Cristo como escarmiento del celebrante de la misa un tanto descreído.
Siempre evitando caminar por la carretera, por unas pistas forestales nos encaminamos a Liñares iniciando el ascenso al alto de San Roque. Junto al monumento al peregrino, hicimos la foto del grupo. Seguimos el camino pasando por el pueblo de Hospital, que tiene un pequeña iglesia de la misma hechura que la de O Cebreiro, y comenzamos un nuevo ascenso hasta el alto do Poio (1337 m). Allí descansamos, ya que el último repecho se le había atragantado a alguno de los componentes del grupo. Recompuestos, retomamos el camino. Poco antes de llegar al pueblo de Viduedo, en un prado y a la sombra, comimos y repusimos fuerzas. Pasado Viduedo, pudimos disfrutar de un agradable paseo hasta alcanzar el final de la etapa en Triacastela donde nos esperaba el autobús que nos trasladaría al complejo turístico del Monte Do Gozo en las afueras de Santiago.
Aunque este tramo
parecía de cómodo descenso, en Galicia no puede hablarse en términos
absolutos ni de ascensiones ni de descensos. En la mayor parte de las "corredoiras"
se suceden repechos y bajadas pronunciadas. Todo ello hizo mella en algunos
miembros del grupo que cansados, dedicaron esa noche al reposo.
Otros,
no quisieron dejar de descubrir la deliciosa gastronomía y los ligeros
vinos que abundan en las tabernas de las estrechas y fascinantes callejuelas
de Santiago, porque allí no se va de copas, se va de tazas por la zona
vieja. Para el día siguiente dejábamos el reconocimiento de su
zona monumental.
El domingo, sin prisas, ya que en este última etapa sólo invertiríamos una hora, descendimos desde el Monte Do Gozo hasta Santiago. La ruta en su comienzo discurre por la carretera. Un puente sobre la autovía marca la entrada en Santiago. Atravesamos el barrio de San Lázaro y en pocos minutos entramos en el casco antiguo por la Porta do Camiño. La ruta milenaria transcurre por el callejón de las Ánimas, plaza de Cervantes ( curiosamente una de las calles que desembocan en esta plaza, tiene por nombre "Rua do Preguntadoiro" debido, pensamos, a que en aquel lugar los peregrinos perdidos preguntaban a los vecinos el camino para llegar a la Catedral ), Vía Sacra, y aquí ya nos recibe la entrada norte de la Catedral. Tras cruzar el túnel, entramos en la plaza del Obradoiro, culmen de todos los caminos y corazón del museo que en si misma conforma la ciudad de Santiago, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
La fachada del obradoiro,
el palacio de Gelmírez, el Hospital Real hoy convertido en parador de
turismo, el palacio de Raxoy levantado en el s. XVIII para seminario de confesores
y que actualmente alberga la presidencia de la Xunta de Galicia y el
Ayuntamiento
Compostelano y el Colegio de San Jerónimo, nos sirvieron de marco incomparable
para ese "momento-foto" que todo peregrino o visitante apura antes
de acudir a la misa del peregrino en la catedral.
A la tarde, tras la comida, el autobús nos trajo de regreso a Luarca dejando atrás una ciudad que muestra el esplendor de un conjunto histórico y monumental y a la vez es una ciudad joven, activa y dinámica, y el recuerdo de un camino que, sin mostrar predilección por una u otra variante - Camino del Norte o Camino Francés - , recomendamos recorrer. Siempre que vayas a tu ritmo, no requiere un gran esfuerzo físico, y los pocos sinsabores se compensan con la belleza de los paisajes, los monumentos, la solidaridad entre peregrinos y las anécdotas que se suceden a lo largo de viaje. .
GRUPO DE MONTAÑA "EL ESTOUPO" (Fotografías de la ruta)