En
el entorno del lago de Valle
(Fotografías
de la ruta)
Uno de
los elementos paisajísticos mas atractivos del Concejo de Somiedo
lo constituyen sus lagos: La Cueva, Calabazosa, Cerveriz y el de Valle.
El Lago de Valle es sin duda el más emblemático y quizás
el más bello por su situación en la cabecera del esplendido
Valle de Lago, a 1.580 m. de altitud y por estar rodeado por un majestuoso
circo del que descuellan los Picos Orniz (2.194 m.) Muria Brava (2130
m.), los Albos (2.109 m) y la Mortera ( 2.017 m). |
Tras
el descanso estival, los del Grupo de Montaña “Estoupo” programamos acercarnos
al Lago de Valle desde el Sur, partiendo de la encantadora y poco conocida comarca
leonesa de la Babia, donde según la leyenda obtuvo el Cid su montura
Babieca.
El domingo día
18 de septiembre quedó señalado para intentarlo. A las 10,15 horas
un nutrido grupo estábamos en el pueblo de La Cueta (1.450 m.). Al descender
de Autobús advertimos con cierta sorpresa que hacía un frío
inhabitual para esta época del año. Iniciamos nuestra andadura
atravesando rápidamente el pueblo y apuramos el paso con la esperanza
de que el esfuerzo de la subida nos hiciera entrar pronto en calor. Enfilamos
la pista que sigue el cauce del río Sil. A nuestra espalda,
la Peña Rabina permanece cubierta de nubes oscuras, mientras al este,
el viento parece que retira de vez en cuando las nubes de la cresta de La Paredina,
dejando ver el cielo azul. Tan pronto como salimos del pueblo pudimos ver el
molino de cobrana, que en la actualidad no se utiliza, pero que sirvió
para la molienda del grano y para la producción de energía eléctrica.
Continuamos
ganando altura, cambiando de orilla dos veces por otros tantos puentes. La pista
se transforma en camino y finalmente llegamos a los prados de Cebollero, donde
el valle se ensancha y podemos ver frente a nosotros la pared de roca vertical
de la Peña de la Mortera. Seguimos a la izquierda, y entre la Paredina
y la Mortera, alcanzamos el collado de la Paredina. Sin dilación atacamos
la fuerte pendiente de unos 200 metros hasta alcanzar el collado de las Morteras
(1.873 m). Teníamos delante Las Morteras, un paraje de aspecto lunar,
formado por pequeñas lomas, completamente peladas y todas iguales. A
partir del Collado, la trayectoria se hace relativamente horizontal, o, al menos,
mucho mas tendida. Lo bordeamos por el sur y sorprendimos a un gran rebaño
de rebecos que pastaban plácidamente. Tan pronto nos detectaron, se reagruparon
y escaparon en tropel. Es todo un espectáculo verlos descender de las
peñas.
Poco
después de pasar por unos corros de piedra iniciamos la ascensión
del último tramo hasta el Pico de las Morteras (2.017 m). Al alcanzar
la cima, la repentina aparición del Lago de Valle en el fondo supera
todo lo que nuestra imaginación sobreexcitada hubiera podido soñar.
Nos habíamos situado en uno de esos lugares verdaderamente privilegiados
que permiten una vista amplia del maravilloso entorno del Lago. Desde allí
pudimos divisar en su totalidad el caótico paraje de Las Morteras al
que antes nos referíamos y apreciar su rara belleza. Contemplar una parte
muy importante del Parque Natural de Somiedo, sierras como la de los Calderones
al Sureste; las Ubiñas al nordeste; el Cordal de la Mesa y la Sierra
de los Bígaros, al norte; La Sierra de la Manteca al Noroeste; la del
Páramo al Oeste y la del Cornón al suroeste, por citar sólo
alguna de las mas representativas.
Recreados con las
vistas, gozando de ellas y dejándolas impresas en nuestras fotografías,
decidimos descender. Pronto cruzamos el collado de Las Morteras y alcanzamos
el de la Paredina. Allí orientamos a una pareja de excursionistas que,
un poco despistados, buscaban las cercanas Fuentes del río Sil. Proseguimos
el recorrido descendente que nos conduciría hasta la braña de
Murias Llongas donde nos detuvimos para descansar, comer y admirar los “teitos”
de la zona.
Reiniciamos la andadura descendiendo por una pista que en buen estado nos llevó hasta el Lago de Valle y después de recrearnos admirando el perfecto decorado formado por el contraste del agua del lago con el vertical telón de fondo de las montañas -entre ellas el Pico de las Morteras desde donde lo habíamos avistado- que lo circundan, ya sólo nos quedaba el tramo de camino, tan transitado habitualmente, que nos conduciría al Pueblo de Valle de Lago, punto final de la travesía.
De regreso a Luarca, realizamos nuestra habitual parada en Cornellana, donde como ya dejamos indicado en anteriores crónicas siempre fue bien recibido nuestro grupo.
GRUPO DE MONTAÑA "EL ESTOUPO" (Fotografías de la ruta)