ASCENSIÓN
A LA PEÑA MACIÉDOME
(Fotografías
de la ruta)
El
Maciédome se encuentra en el Cordal de Ponga y se accede habitualmente
a él desde el pueblo casín de Pendones, en el Parque Natural de
Redes.
El domingo 23 de octubre los de Grupo de Montaña “El Estoupo” nos desplazamos al Concejo de Caso con la intención de ascender a la Peña Maciédome. Sin duda la actividad montañera de los grupos se encuentra en buen momento, como lo prueba el hecho de encontrarnos en ruta desayunando con otros cuatro grupos que iban a desarrollar sus actividades en la misma zona.
A las 10 de la mañana ya nos encontrábamos en la bifurcación de La Pontonciella, que se halla en el Km. 9,3 de la carretera de Campo de Caso al Puerto de Tarna. Allí iniciamos nuestra andadura ante la imposibilidad de que el autobús nos acercara hasta el pueblo de Pendones ( 782 m.) . La mañana estaba despejada y presagiaba el esplendoroso día que realmente disfrutamos.
Alcanzado
Pendones, continuamos la marcha por un amplio camino carretero que nos introdujo
en el valle del río del mismo nombre. Siempre, con más o menos
intensidad, vamos ganando altura. Nos acompañó este día
un enorme mastín, a buen seguro insobornable guardián de rebaños
de los vecinos del pueblo, pero al que no le venía mal un buen baño.
Tras rebasar el puente de Congostín, ascendemos por la “pindia” ladera
que surca bajo la sombra de un frondoso hayedo, la Foz de Congostin. Después,
unos duros recuestos de una herbosa ladera culminaron por fin en la espaciosa
campera de Recuencu (1.370 m) donde destaca, de manera relevante, un refugio
de cazadores situado al borde de la explanada y un pequeño núcleo
de cabañas en franco abandono.
Hicimos
un mínima parada para reponer energías y contemplar la continuidad.
Recuperados los alientos, proseguimos la ascensión por una vallina surcada
por un sendero que corona en el Collado de Llagu (1560 m). Varias cabañas
en estado ruinoso sobresalen en un paraje de ensueño que se asoma a los
dos valles flanqueados por el Maciédome y la Sierra de las Coronas.
Habíamos
ascendido desde la Pontonciella unos 850 m. de desnivel, pero aún nos
quedaban otros 300 hasta la cumbre y las fuerzas comenzaban a flaquear. Después
de reponer líquidos, continuamos nuestro acercamiento a la falda de la
peña a través de un sendero cegado por altos matorrales de escobal,
que dificultaban el paso dejando cubiertos de ramas nuestros sudorosos rostros,
y que discurre por su cara meridional. No obstante, dado que transcurre por
terreno llano, supuso un ligero alivio para nuestras piernas. Llegados a la
pedregosa falda del pico, ascendimos por la senda balizada con jitos de piedra
que con un fuerte desnivel nos llevó a la cresta de esta montaña,
también denominada por los lugareños La Pandona (1899 m). La cima
constituye un espléndido mirador que nos muestra paisajes de inusitada
belleza. Hicimos tiempo inmortalizando las vistas con nuestra cámaras
fotográficas para poder deleitarnos en cualquier momento y después
dimos buena cuenta de la comida que albergaban nuestras mochilas.
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El
descenso lo realizamos por el mismo itinerario hasta el Collado de Llago. Aquí
tomamos un sendero que posibilita variar la ruta hacia Pendones, descolgándonos
por la solana de la Sierra de las Coronas, cruzando por la vega de Texeu y el
mayau Pandevilla. A través de un frondoso bosque de rugosas, enmarañadas
y centenarias hayas, pasamos por la cabaña La Llongar, hasta confluir
más abajo en la Gargasa. El pueblo de Pendones ya se asomaba a nuestros
pies y apurando el paso alcanzamos rápidamente La Pontonciella donde
nos esperaba el Autobús.
Después de acicalarnos un poco, iniciamos nuestro viaje de regreso a Luarca, no sin antes realizar la preceptiva parada para tomar unas “ sidrinas” . Un viaje agradable, con siesta para los clásicos y conversación y risoterapia para el resto.
GRUPO DE MONTAÑA "ESTOUPO" (Fotografías de la ruta)